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  • Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y sostenibilidad corporativa

El enfoque de sostenibilidad corporativa no solo debe buscar mejorar la rentabilidad de las empresas y lograr una mejor reputación, sino que también debe alcanzar mayor atractivo con sus accionistas y futuros inversionistas.

Por Julio Hernández. 19 junio, 2023. Publicado en Infobae el 15 de junio del 2023.

Organizaciones públicas y privadas vienen promoviendo en los últimos años la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) bajo distintos enfoques, desde uno instrumental que justifica el desempeño responsable de las empresas, con el objetivo de mejorar el desempeño económico y, a la vez, obtener ventajas competitivas en su relación con clientes, proveedores y trabajadores; hasta un enfoque más normativo y ético de satisfacer las necesidades de los grupos de interés (stakeholders) que incluye a la sociedad y medioambiente.

El concepto de RSE, ha evolucionado al de sostenibilidad corporativa. Este implica un planteamiento estratégico que considere la toma de decisiones y las operaciones de la empresa, creando valor en el largo plazo a los grupos de interés; que contribuye así, a un mejor desempeño y al desarrollo sostenible global con un triple enfoque: económico, ambiental y social.

La sostenibilidad corporativa le otorga ventajas a las organizaciones, como la valoración, de parte de sus clientes, de productos o servicios saludables y de calidad, que consideren procesos que contribuyan a la sostenibilidad social y ambiental. Otras ventajas son la satisfacción, fidelidad y rendimiento de los trabajadores, ante prácticas que mejoren sus condiciones profesionales y personales; incluir a los proveedores en una cadena de valor sostenible que permitan producir bienes y servicios sostenibles; y el logro de impactos positivos en la sociedad.

 Desde un punto de vista social, las prácticas se sostenibilidad corporativa han sido impulsadas por organizaciones como el Pacto Mundial y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Naciones Unidas. Estos constituyen una agenda, para que, en el 2030 las empresas hayan alcanzado metas como la reducción de la pobreza, mejorar las condiciones de salud, alimentación, educación, trabajo, reduciendo desigualdades. Asimismo, que su actividad tenga un impacto positivo en el medioambiente con el cuidado de recursos como el agua, energía, biodiversidad y la reducción de emisiones y residuos. Estos objetivos constituyen un reto para las organizaciones, no como normas, sino como contribuciones que respeten los valores y cultura organizacionales.

Por lo tanto, el enfoque de sostenibilidad corporativa no solo debe buscar mejorar la rentabilidad de las empresas en su relación con sus stakeholders y lograr una mejor reputación, sino que también debe alcanzar mayor atractividad con sus accionistas y futuros inversionistas. Debe mostrar un desempeño con menos riesgos y mejores oportunidades de inversión, que contribuya efectivamente al desarrollo sostenible con aportes positivos a la preservación del medioambiente y al desarrollo social. Para ello, debe mejorar las condiciones de sus trabajadores y comunidades con las que se relaciona; y, las de la sociedad y el planeta, de modo que, en el futuro, todos puedan acceder de los recursos naturales e intangibles de los que, actualmente, disponen.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

 

 

 

 

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